El cuadro rossonero disputó la final de la Copa Intercontinental (instaurada en 1960), en la que cayó ante el Santos de Pelé. El inicio de la Liga fue pésimo en la línea defensiva y en la efectividad cara a gol y se perdieron las dos primeras jornadas ante dos equipos teóricamente inferiores como Las Palmas (2-4) y Eibar (1-0). Los graves problemas defensivos los trató de corregir el director deportivo Suso García Pitarch reuniéndose con Jorge Mendes antes del cierre del mercado de fichajes y cerrando las llegadas de sus dos centrales Garay y Mangala (que cubrirían las bajas de Mustafi, traspasado por 41 millones al Arsenal, y de Vezo, cedido al Granada).